Agradable sorpresa con género de calidad (El Mundo)

Torrellano es una de nuestras pequeñas poblaciones en las que mejor se come por metro cuadrado.

Torrellano es una de nuestras pequeñas poblaciones en las que mejor se come por metro cuadrado. Parece difícil imaginar cómo en una pedanía en medio de tantos hitos puede darse semejante trasiego restaurador. O quizás, precisamente por eso mismo, no tiene la aglomeración de las lindantes urbes, queda a un paso del aeropuerto, de mucho polígono industrial, y hasta de FICIA y de la OAMI que también aportan clientela con posibles.

Al propietario y mattre, Justo García, esto de la restauración, concreta-mente santapolera, le viene de gene-raciones, y por aquello de que mejor solo que demasiado acompañado se trasladó con la familia unos kilómetros tierra adentro, sin dejar de pisar todos los días la lonja del pescado. A un marisco que viaja de la barca al plato sin estaciones intermedias, le ha sabido dar un toque complementario como es el del cerdo ibérico en sus varias extensiones desde la carne fresca al embutido, y cierra oferta con plato casero que todavía nos habla de aquel Campo de Elche que iba a dar al Hondo y a la mar.

Nada más sentarte te pone una ensaladilla honesta y bien ligada. Inmediatamente llega la cigala de palmo y cercana como la gamba roja, aunque lo que de verdad sorprende, cuando ya no te dejas impresionar por el marisco, es una de las mejores quisquillas con notorio tamaño y perfectamente hervidas. La tabla de quesos excelente y bien seleccionada, especialmente me encantó un azul transalpino.

Cuando pides los vinos te sacan una tablet, nuevo invento bastante útil salvo que el anterior usuario te haya dejado engrase digital. Bien la carta enológica en denominaciones clásicas como albariños, riberas y hojas, más floja en vinos de la tierra.

El tataki de atún demuestra que no hay que acudir a un japonés para comerlo bueno y fresca Sutiles las alca-chofas laminadas que nos recordaron al Nou Manolín, Me quedo con la presa ibérica hecha al carbón y con dos salsas muy senrilinn y sin embargo nada desdeñables, lo cual explica la anticipada visión de Caréme; es decir: nunca una salsa debe disimular a una carne que presuma orígenes.

Lamentablemente el arroz, que aun teniendo sabor atractivo, no lo estuvo al mismo nivel en el punto. Volveré para saber si es costumbre o accidente. En los postres recomiendo desde el medieval Arrop i tallaetes con naranja, pasando por los pastelitos de crema y yema, o un brownie de chocolate resuelto a la manera de Escoffier, o sea que hay que esperar 15 minutos, pero siempre merece la pena.

Decorado a la manera neoyorquina que hoy se gastan todos los gastrobares, tiene un buen cocinero, Gaspar Ors y género de calidad, mientras que la esposa de Justo y dueña del establecimiento se maneja con soltura y mucho conocimiento en la barra. Un notable, de momento, pues obliga a volver.

Pedro Nuño de la Rosa. El Mundo. 18/04/2015

 

 

      

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  • Nos complace dirigirnos a usted, convencidos de poder ofrecerle una opción prácticamente única en el sector de la restauración en Alicante, que estamos seguros le interesará.

    En el Restaurante Nuestrabarra somos especialistas en gastronomía y contamos con un gran equipo de profesionales, que harán de su visita una experiencia única.

    Justo García
    Gerente